
Que levante la mano quien no haya soñado alguna vez con darle un adelantamiento por fuera a Mario y dejarlo comiendo cáscara de plátano. SEGA lleva desde los tiempos del Sonic Drift persiguiendo esa fantasía, y con Sonic Racing: CrossWorlds por fin — POR FIN — parece que el erizo ha encontrado el kart de su vida. Sonic Team firma un arcade de carreras que no viene a pedir permiso: viene a plantar bandera en el trono del género y a decirle al fontanero que el patio ya no es solo suyo.
El truco de la casa, ese que le da nombre al invento, se llama CrossWorlds. A mitad de carrera, el que va primero elige entre dos Anillos de Viaje que teletransportan a TODA la parrilla a una dimensión alternativa para la segunda vuelta. Traducido al román paladino: el circuito que te sabías de memoria se convierte de repente en otra cosa, y el que iba líder tiene que decidir a lo bruto por dónde meter al pelotón. Es caótico, es tramposo, es maravilloso, y consigue algo dificilísimo: que ninguna vuelta se parezca a la anterior.
Y ojo al contenido, que aquí no hay cicatería: 24 pistas repartidas en ocho Grandes Premios, más de 40 personajes jugables (con la promesa de pasar de 50 vía DLC de temporada), 45 vehículos que se desbloquean a base de sudor, más de 70 gadgets con ventajas pasivas para trastear con la build de tu bólido, y dos sabores de conducción: coches transformables y las tablas Extreme Gear de toda la vida. Online cruzado entre plataformas para hasta 12 personas. Vamos, que material para quemar el mando hay de sobra.


En el mando la cosa responde como un tiro. El manejo tiene la profundidad justa para que el manazas se lo pase pipa dando bandazos y el sudoroso pro pueda encadenar derrapes perfectos, gestionar el turbo y exprimir los atajos de las dimensiones alternativas. La banda sonora, como manda la tradición Sonic, es un chute de guitarrazos y estribillos imposibles de quitarte de la cabeza — de esos que tarareas en el bus sin darte cuenta y la peña te mira raro. En lo técnico, las versiones de sobremesa van sobradas y hasta la Switch 2 aguanta el tipo con dignidad.
¿Pegas? Alguna hay, que aquí no venimos a hacer la pelota. El sistema de gadgets y desbloqueos huele por momentos a economía pensada para empujarte hacia la tienda, y el modo online, siendo divertido, aún arrastra algún que otro emparejamiento tramposo que te deja el mando temblando. Pero nada de esto empaña que estemos ante el mejor Sonic sobre ruedas de la historia y, ojo al dato, ante el rival más serio que ha tenido el kart de Nintendo en años. SEGA ha venido a jugar, y esta vez juega para ganar.
En Webby Consolas no nos vale con que el juego mole: queremos abrir la caja y que huela a videojuego de verdad, no a tarjeta-llave que te obliga a tragarte 60 gigas de descarga. Y aquí, amigos, SEGA se ha portado como los ángeles. Pasen y vean el destripe.
El juego ya está a la venta en todas las plataformas. Y si eres de los nuestros, de los que quieren el cachivache en la mano y en la estantería, la edición física de Switch 2 es la que hay que tener: cartucho real, sin trampa ni cartón.

- Caja física con cartucho que incluye el juego base COMPLETO (no Game-Key Card en Switch 2), carátula a todo color y acceso al online cruzado entre plataformas.
Como Afiliados de Amazon, Webby Consolas obtiene ingresos por las compras adscritas que cumplen los requisitos. No te cuesta nada de más.
