ANÁLISIS · EDICIÓN FÍSICA

Vale, escuchad, chavales: los finlandeses locos de Housemarque han vuelto, y esta vez no vienen a acariciaros. Después de reventarnos las manos con Returnal, los magos del bullet hell nos plantan Saros, un roguelite de acción en tercera persona que es puro fuego de artificio... con la mala leche de que cada partícula naranja que ves en pantalla puede mandarte al otro barrio. Encarnas a Arjun Devraj, un Enforcer Soltari que despierta amnésico en la colonia perdida de Carcosa, un planeta precioso, muerto y absolutamente infestado de bichos que quieren tu cabeza en una pica.
La jugada maestra sigue siendo la de siempre: esquiva, dispara, absorbe, revienta. El Escudo Soltari es el corazón del asunto, porque bloquea, chupa la energía de los proyectiles enemigos y la reconvierte en munición para las Power Weapons carcosanas, esos juguetazos alienígenas que hacen 'boom' de forma pornográfica. Todo se mueve a 60 fotogramas clavados, con ray tracing, DualSense que vibra como si tuviera vida propia y una dirección artística que mezcla eclipses solares, arquitectura alien y una paleta morada-naranja que quita el hipo. Visualmente es de las cosas más bestias que ha escupido la PS5, sin discusión.


Ahora, sin pelos en la lengua: Saros no es Returnal 2, y eso es bueno y malo a la vez. La gran novedad es el 'World Balance', un sistema dinámico que reequilibra la dificultad y la progresión entre runs, sumado a un árbol de habilidades y mejoras permanentes de traje y armas que hacen que morir no duela tanto como antes. Es un roguelite mucho más amable con el pardillo, más accesible, con menos de esa crueldad tipo 'lo has perdido todo, ríete'. Los más hardcore torcerán el morro; los mortales lo agradeceremos con lágrimas en los ojos.
¿Lo malo? Que cuando le rascas la pintura chulísima aparecen grietas. La historia es puro susurro ambiental: logs desperdigados, visiones crípticas, la trama de Nitya y el Yellow Shore contada a base de migajas que la mitad de la peña se va a saltar sin enterarse de nada. Emocionalmente se queda tibio. Y el bestiario, aunque espectacular, se repite: muchos enemigos calcan patrones y los biomas reutilizan estructuras, así que ese subidón de 'a ver qué hay tras la puerta' se desinfla a las cuantas horas. Aun así, como sandbox de combate para exprimir maestría pura, hay pocos que le tosan en toda la generación. Housemarque sigue siendo la reina indiscutible del disparo con estilo. Obra maestra con asteriscos, pero obrón al fin y al cabo.
Aquí en Webby no nos casamos con nadie, y la parte física de Saros es donde el brilli-brilli se apaga. Housemarque nos da un juegazo... metido en una caja del montón. Abrimos la funda y os contamos la cruda realidad.
En España solo ha aterrizado la Edición Estándar en disco. La Deluxe es exclusiva digital (ojo, coleccionistas), así que en cartón esto es lo único que hay:

- Juego en disco Blu-ray PS5
- Carátula a todo color del eclipse de Carcosa
- Bonus de reserva: armadura Hand of Shore (código)
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