ANÁLISIS · EDICIÓN FÍSICA

Lo anunciaron en 2020, lo retrasaron hasta que nos salieron canas y más de uno lo daba por muerto en el cajón de los vaporware. Pues no, colega: Pragmata existe, se puede tocar y viene en caja. Capcom se saca de la manga una aventura de ciencia ficción ambientada en una estación de investigación en la Luna que se ha ido al garete, con los robots de mantenimiento pasándose de rosca y un cielo negro llenito de Tierra al fondo que quita el hipo.
Manejas a Hugh, un ingeniero espacial con más papeletas de palmar que de volver a casa, y a Diana, una cría androide que es mucho más de lo que aparenta. Los dos dependen el uno del otro para sobrevivir, y esa relación de dos solitarios perdidos en el vacío es el corazón del juego. El invento jugable es la estrella: no disparas y ya está, no. Mientras acribillas a un bicho, en tiempo real resuelves un minipuzle de hackeo sobre una rejilla para bajarle las defensas y abrirle las tripas a balazos. Es hacer dos cosas a la vez, apuntar con una mano y pensar con la otra, y cuando le pillas el punto entras en un trance chulísimo que no habíamos sentido en un shooter en años. Al principio te fríe las neuronas y sueltas más de un taco; a las tres horas te sientes Neo esquivando balas en el pasillo. Ojo, que no es un shooter de gatillo fácil: aquí toca respirar hondo, leer la rejilla y decidir a quién revientas primero.


En lo técnico es una gozada. El RE Engine borda los metales, los reflejos y esa iluminación fría de pasillo lunar abandonado que te mete el frío en el cuerpo. Los enemigos robóticos tienen un diseño con mala baba y las animaciones de Diana derrochan mimo. En PS5 y Xbox Series va fino en modo rendimiento; la versión Switch 2 aguanta el tipo con recortes lógicos, aunque aquí llega el primer aviso a navegantes que ya veremos en la sección física.
No todo es de matrícula. El ritmo pega frenazos cuando el guion se pone tierno y la exploración, por momentos, es un ir y venir de pasillos que se repiten más de la cuenta y te dejan con la sensación de estar dando vueltas por el mismo módulo. La dificultad tiene picos que descolocan, la cámara en espacios estrechos hace de las suyas y algún jefe abusa de repetir patrón hasta que te lo aprendes de memoria. Aun así, la mezcla de tensión, misterio y ese combate-puzle tan suyo tira del carro hasta un final que deja poso y ganas de hablar de él en el patio. Hay edición Estándar y edición Deluxe con extras (el Shelter Variety Pack y cosméticos), esta última tirando a digital, así que no esperes un pedazo de coleccionista con hierros dentro. Pragmata es raro, valiente y personal, justo lo que Capcom lleva años sin atreverse a firmar entre tanto remake y tanta secuela segura. Es de esos juegos que o te atrapan o te resbalan, sin medias tintas. A nosotros nos ha atrapado. Un caprichito que recomendamos de corazón, eso sí, con la mosca detrás de la oreja bien puesta en cómo llega la cosa a Switch 2.
La caja existe, se puede enseñar y en PS5/Xbox cumple. Pero hay un asterisco del tamaño de la Luna con la versión de Nintendo, así que abróchate el cinturón.
Edición Estándar en disco para PS5 y Xbox Series, y Game-Key Card para Switch 2. La Deluxe suma extras mayoritariamente digitales.

- Juego en disco (PS5 / Xbox Series)
- Carátula a todo color
- Switch 2 en formato Game-Key Card
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