
Enciende el códec, soldado, que esto es historia viva del videojuego. La Master Collection Vol. 2 recoge por fin el eslabón que faltaba: Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots, aquella despedida de Kojima que llevaba desde 2008 encerrada en la PS3 sin manera humana de jugarla en condiciones. Konami lo rescata, lo acompaña de Peace Walker y del rarísimo Metal Gear: Ghost Babel de propina, y nos deja llorando de nostalgia con la manta de camuflaje puesta.
Que quede claro de qué va la fiesta: esto es una colección, no un remake. Son los juegos originales portados a plataformas modernas, con el listón de conservación que puso el Vol. 1. La joya de la corona es MGS4, con esa mezcla demencial de sigilo, cinemáticas eternas (benditas sean) y el drama de un Snake ya viejo y hecho polvo. Verlo por fin fuera de la PS3, con arranques instantáneos y sin emuladores raros, es un lujo que muchos llevábamos años pidiendo.
Peace Walker aporta la vertiente más de acción y gestión de la saga (aquella Mother Base que enganchaba una barbaridad), y Ghost Babel es un caprichito para los muy cafeteros, un Metal Gear de Game Boy Color que casi nadie cató en su día. Sumas documentos, cómics digitales y material extra, y tienes una cápsula del tiempo enorme para quien quiera entender por qué esta saga marcó a generaciones enteras.
Eso sí, hay que ir con la mente en su sitio: son juegos con muchos años a la espalda y se juegan como lo que son. Los controles de MGS4 tienen su punto anticuado, los tiempos de cinemática son de otra época y aquí no vienen a modernizar nada, solo a preservarlo tal cual. Para el fan, eso es sagrado; para el recién llegado, puede chocar. Avisados quedáis, novatos.


¿Lo mejor? Que MGS4 vuelva a ser jugable sin milagros es motivo de fiesta nacional para cualquier fan de la saga. El paquete es generoso, la conservación es respetuosa y tener estos juegazos en un solo cartucho (o disco) es un caramelo para coleccionistas y para quien quiere ponerse al día antes del enésimo regreso de Snake.
¿Lo peor? Que es una colección conservadora hasta el hueso: pocos lujos técnicos, controles de época y cero remozado. Y aquí viene el zasca gordo, el de la edición física en Switch 2: es un game-key card, o sea, el cartucho es solo una llave y el juego se descarga aparte. Para una colección que presume de preservar historia, que en Switch 2 no metan los bits en el cartucho es para tirarse de los pelos.
Conclusión, agente: la Master Collection Vol. 2 es una compra obligada para el fan de Metal Gear y una manera estupenda de que los nuevos catan por qué tanto ruido. Es museo interactivo más que remaster de lujo, así que ve con esa idea. Y si lo pillas en físico, hazte un favor: en Switch 2 mira bien qué compras, que ahí el cartón viene con truco.
Una colección va de preservar; su caja debería predicar con el ejemplo. Aquí es donde Konami da alegrías… y un disgusto.
Edición física en múltiples plataformas. Ojo a la letra pequeña de Switch 2.

- MGS4, Peace Walker y Ghost Babel
- Material extra y documentos digitales
- En Switch 2: game-key card (descarga aparte)
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