
Si cada vez que ves las palabras HD-2D se te hace la boca agua, ve preparando la baba, porque Square Enix vuelve a la carga con el estilo visual que petó con Octopath Traveler, esta vez aplicado a una aventura de acción en lugar de a un RPG por turnos. The Adventures of Elliot: The Millennium Tales es lo nuevo de los mismos cerebros detrás de Octopath y Bravely Default, y la primera vez que mezclan ese pixel-art tridimensional de matrícula con combate en tiempo real. ¿El resultado? Una preciosidad que parece un diorama mágico cobrando vida.
La historia va de Elliot, un aventurero, y de Faie, su hada acompañante con más arte que paciencia, embarcados en una misión de mil años para romper la maldición de la princesa Heuria. Para conseguirlo cruzan la Puerta del Tiempo y saltan por cuatro eras distintas: la de la Custodia, la de la Reconstrucción, la del Apogeo de la Magia y la del Brote, donde nace la civilización. Cada época tiene su rollo, sus paisajes y sus marrones, y la cosa engancha más de lo que el resumen de cuento de hadas haría sospechar.
En lo jugable, Elliot puede equipar hasta dos armas a la vez de entre siete tipos, así que combinas mandobles, lanzazos y demás mientras Faie suelta magia para reventar enemigos y resolver puzles. La gracia está en el sistema de magicita: personalizas las armas encajando piedras mágicas que encuentras por el mundo, lo que te deja afrontar cada obstáculo a tu manera. No reinventa la rueda, pero el combate es ágil, vistoso y tiene justo la chicha estratégica para que no se vuelva machacabotones.
Y por encima de todo está el envoltorio: cada era es un cuadro, la iluminación HD-2D hace magia de verdad, la banda sonora acompaña como un guante y los escenarios invitan a pararse a hacer la foto. Square Enix sabe que la mitad de la venta entra por los ojos, y aquí ha apretado el acelerador del preciosismo hasta el fondo sin descuidar que, debajo de tanta lucecita, haya un action-RPG que se deja jugar de un tirón.


¿Lo mejor? Que es bonito a rabiar y que el combate, sin ser revolucionario, funciona como un reloj suizo: combinar dos armas y tirar de la magia de Faie engancha, y el sistema de magicita da para experimentar sin agobiar. Es de esos juegos que entran de maravilla a ratos cortos pero que luego te clavan a la silla porque siempre hay una era más que ver o un arma más que trastear. Un caramelo para los fans del HD-2D.
¿Lo peor? Que la historia, con su saltito temporal y su princesa maldita, es más correcta que memorable, y que el invento de las cuatro eras a veces sabe a estructura de escaparate más que a mundo cohesionado. Además lleva Denuvo de serie, que para algunos ya es motivo de cruz, y el precio de salida de 60 pavos pica un pelín para lo contenida que resulta la aventura. Nada grave, pero ahí queda.
Conclusión, viajero del tiempo: The Adventures of Elliot es un action-RPG bonito, amable y muy disfrutable que cumple de sobra sin llegar a obra maestra. Si te entró por los ojos el primer tráiler, te lo vas a pasar pipa; si buscabas el nuevo bombazo narrativo de Square Enix, baja un poco las expectativas. Eso sí, la Collector de la tienda oficial es un caramelo para los que coleccionan cosas bonitas.
Square Enix reserva lo gordo para su propia tienda, así que aquí la edición física estándar va más sobria de lo que el juego se merece. Veamos:
Edición estándar en tiendas y una Collector exclusiva de la Square Enix Store para los que coleccionan cosas chulas:

- Juego en formato físico (PS5 / Switch 2)
- Bonus de reserva digital: broche e ítem de ataque

- Juego en físico
- OST remasterizada y reloj de sobremesa temático
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