
Olvídate de dragones, bolas de fuego y elfos: Kingdom Come: Deliverance II es el RPG medieval más cabezón y realista que vas a echarte a la cara, y eso es justo lo que lo hace grande. Warhorse Studios continúa las desventuras de Henry, el hijo del herrero, en una Bohemia de 1403 recreada con un mimo histórico que ya quisieran muchos documentales. Aviso: aquí se viene a VIVIR la Edad Media, no a jugar a ser un superhéroe.
La premisa es pura tierra y sangre: Henry sigue su camino de venganza y supervivencia en un mundo que no te perdona ni una. Tienes que comer, dormir, mantener la armadura limpia, ahorrar para una espada y aprender a leer, literalmente. Es un simulador de campesino metido a aventurero, y cuando le pillas el punto, engancha como pocos RPG en años. No es para todos, y precisamente ahí está su gracia.
El combate sigue siendo exigente y físico: nada de machacar botones, aquí hay que medir distancias, fintar y rezar para no acabar en el barro con un hacha en la cabeza. El sistema de reputación, los diálogos, el sigilo, la alquimia, el robo... todo está interconectado en un inmenso reloj suizo medieval. Eso sí, prepárate para morir mucho hasta que aprendas las reglas de este mundo testarudo.
Y vaya si ha funcionado: la secuela fue un pelotazo, vendiendo más de un millón de copias en un solo día. La crítica se rindió a su ambición, su mundo creíble y su escritura. Es un juego enorme, denso y para nada apto para impacientes, pero quien entra en su trampa de inmersión total sale enamorado. De esos que te hacen sentir que has VIVIDO una vida entera ahí dentro.


¿Lo mejor? La inmersión y la coherencia: pocos mundos se sienten tan vivos y creíbles. La libertad para resolver las cosas a tu manera es enorme, la historia engancha y el realismo, lejos de ser un lastre, es la gracia de todo el invento. Cuando logras algo aquí, te lo has GANADO de verdad, y eso a día de hoy vale oro puro.
¿Lo peor? Que sus sistemas hardcore no son para todo el mundo: el arranque es lento, la curva de aprendizaje empinada y, fieles a la tradición Warhorse, asomaron bugs y alguna jankada al lanzamiento. Si buscas acción inmediata y facilona, este juego te va a dar de comer con cuchara... y luego te la va a quitar de un manotazo.
Conclusión, con el jubón puesto y barro hasta las orejas: Kingdom Come: Deliverance II es uno de los grandes RPG de la generación, una obra ambiciosa y con personalidad a raudales que respeta la inteligencia del jugador. Pide paciencia y mimo, pero lo devuelve con creces. En físico tiene hasta una Coleccionista con estatuón para los devotos. Si te va la Edad Media de verdad, es imprescindible.
Le ponemos el lacre a su edición física, que tiene varias hechuras. Caja medieval al desnudo:
KCD II cabalga hasta la balda con varias monturas. La edición física estándar (también hay Day One y Coleccionista en tienda) es esta:

- Juego en disco físico para PS5
- Caja y carátula estándar
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