
Prepara el rayo desintegrador, terrícola, porque el cabroncete espacial más entrañable de los videojuegos aterriza en Switch 2. Destroy All Humans! es el remake de 2020 (de aquel clásico de 2005) que ahora porta Black Forest Games bajo el ala de THQ Nordic, y por fin puedes llevarte a Crypto-137 a la cama, al baño o al metro para sembrar el pánico entre los humanos de los años 50 dondequiera que estés. Sobre el papel, una bendición portátil; en la práctica, ya veremos qué trae la cajita.
Para quien no haya tenido el placer: encarnas a Crypto, un alienígena con muy mala leche y mucho sarcasmo, llegado a la Tierra de los 50 para cosechar ADN humano, tumbar al gobierno de EE.UU. y arrasarlo todo. Tienes un arsenal alienígena delicioso (incluida la legendaria pistola de sondeo anal, sí, eso existe y es tan absurdo como suena), poderes psíquicos para lanzar humanos por los aires y un platillo volante con el que reducir ciudades enteras a escombros. Comedia gamberra de la buena.
El remake reconstruyó el juego de cero con un lavado visual estupendo, y la versión de Switch 2 sube todavía más la resolución (hasta 1440p), mejora sombreados y densifica los escenarios. La jugabilidad sigue siendo ese sandbox cortito pero rejugable de cosechar cerebros, infiltrarte disfrazado de humano patético y montar el caos a placer. Incluye también la Lost Mission del Área 42, ese nivel rescatado que durante años fue leyenda urbana. Por contenido y carisma, no le falta de nada.
El problema, terrícola, no está en el juego, que es un viejo conocido divertidísimo y bien valorado (el remake original ronda el 93% de aprobación en PC). El problema está en la cajita, y ahí es donde Webby Consolas saca la lupa y empieza a refunfuñar. Porque resulta que el físico de Switch 2 no es exactamente lo que un servidor entiende por físico. Pero eso, querido invasor, lo desmenuzamos abajo con todo el cariño y toda la mala uva.


¿Lo mejor? Que sigue siendo un caramelo de humor descarado y destrucción tonta que excele en la rejugabilidad. Crypto es carismático a más no poder, las armas son tan absurdas como geniales, y poder montar el apocalipsis marciano en plan portátil en la Switch 2 es un planazo de verano. El salto técnico respecto al remake de 2020 está ahí, y para quien no lo jugara entonces, es una de las comedias más gamberras que puede echarse a la cara.
¿Lo peor? El game-key card, amigo. La edición física de Switch 2 es una de esas tarjetas que NO llevan el juego dentro: son una llave que te obliga a descargar todo el juego a la memoria de la consola. O sea, pagas por una cajita con una tarjeta que, sin internet, no vale literalmente para nada. Para una revista que vive por y para el físico de verdad, esto es poco menos que una herejía con purpurina.
Conclusión, invasor: Destroy All Humans! sigue siendo un juegazo gamberro y rejugable que en portátil gana enteros, y si nunca lo cataste, cómpratelo sin dudarlo... pero en digital, porque el físico de Switch 2 es un timo encubierto. Pagar por una caja con una llave que no contiene el juego es justo lo que esta casa lleva años denunciando. Gran juego, pésimo formato físico. Crypto se merecía un cartucho de verdad, no un llavero.
Agarraos, porque aquí viene el numerito del mes. THQ Nordic saca el físico de Switch 2 como game-key card, y a esta casa eso le sienta como una sonda anal. Pasamos revista con la ceja levantada:
En Switch 2 solo hay game-key card (la tarjeta no incluye el juego, ojo). Si lo quieres en físico de verdad, mira las versiones de consolas anteriores:

- Juego en disco físico (PS4 / Xbox)
- Remasterización del clásico de 2005
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