
Pon atención, que esto te interesa: un estudio francés pequeñito, que no conocía ni el Tato, va y suelta de la NADA uno de los RPG del año. Sin avisar, sin hype, sin nada. Toma castaña. Clair Obscur es de esos juegos que aparecen una vez cada mucho y te dejan con la boca abierta como un buzón.
¿La movida? Cada año, una mujer pinta un número en un monolito gigante, y todos los que tienen esa edad… puf, desaparecen en una nube de pétalos. Tú lideras la Expedición 33 para acabar con la maldición. El rollo es elegante, triste y precioso, con un estilazo belle époque que parece un cuadro en movimiento.


En lo jugable es por turnos, sí, pero con truco de los buenos: esquivas y paras los ataques en tiempo real, así que ni te despistas ni bostezas como en otros del género. Y la banda sonora… madre del amor hermoso, de las que se te quedan pegadas semanas. Por ponerle un pero, el tramo final se atropella un poco con las ganas de contártelo TODO.
Veredicto a pecho descubierto: es la sorpresa del año, un juegazo con alma que demuestra que no hace falta un presupuesto de mil millones para tocarte la patata. Si te gustan las historias que dejan poso, no lo dejes escapar ni de coña.
Un juego tan bonito merecía una caja a la altura. Hay versión normal y una coleccionista (Mirror Edition) de las de babear. Pasamos la lupa:
La sorpresa del año también se luce en la estantería. Dos ediciones físicas:

- Juego base
- Contenido de coleccionista
- Extras y material artístico
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