
Ya era hora: Assassin's Creed por fin pone un pie en el Japón feudal que los fans llevaban pidiendo a gritos desde hace una década. Shadows nos lleva al periodo Sengoku, esa época de samuráis, ninjas y castillos en llamas, con la ambición monumental (y la chequera) de Ubisoft por bandera. Sobre el papel, la fantasía húmeda de todo amante del sigilo y las katanas hecha realidad.
La gran jugada son sus DOS protagonistas, y cada uno juega distinto: Naoe es una shinobi ágil y letal, la reina del sigilo, las sombras y el gancho; Yasuke, el samurái de origen africano basado en una figura histórica real, es un tanque que entra por la puerta grande repartiendo mandobles. Puedes alternar entre ambos según te apetezca colarte como una sombra o liarla parda a cara descubierta.
El mundo es precioso y, ojo, ahora las estaciones cambian de verdad: el invierno congela lagos y el otoño tiñe los bosques, y eso afecta a cómo te infiltras. Vuelve el parkour, la construcción de tu propio escondite-base, y un sigilo por fin más serio, con luces y sombras dinámicas que importan de verdad. Visualmente, en una buena máquina, quita el hipo.
Ubisoft ha querido contentar a todos: al que viene por la acción RPG de los últimos AC y al nostálgico del sigilo clásico. Hay mapa enorme, mil iconos, misiones a mansalva y horas para aburrir. Lo de siempre en la casa, para bien y para mal: contenido hasta debajo de las piedras, aunque no todo brille por igual. La ambición, eso sí, no se le puede negar a los franceses.


¿Lo mejor? La dualidad Naoe/Yasuke funciona y da variedad real: el sigilo de la shinobi es lo más fino que ha tenido la saga en años, y soltarte como Yasuke a destrozar un campamento es una gozada catártica. El Japón feudal es un escenario soñado y entra por los ojos como pocos. Cuando el juego se pone serio, brilla de verdad.
¿Lo peor? Que arrastra los vicios de Ubisoft: el mapa hincha el juego con relleno, la historia se hace larga y a ratos se atasca, y al lanzamiento asomaron bugs y alguna torpeza técnica. No reinventa la fórmula AC, así que si ya estabas cansado de ella, este no te va a reconciliar. Mucho músculo, pero algo de grasa también.
Conclusión, con la capucha calada y la katana lista: Assassin's Creed Shadows cumple el sueño del Japón feudal con nota, sobre todo gracias a sus dos protagonistas y a un sigilo recuperado. No es la revolución que algunos esperaban, pero sí un AC grande y disfrutón. En físico, además, tiene ediciones Limited y Coleccionista de las que enamoran al fan. Por el escenario y el dúo protagonista, merece el viaje.
Pasamos el filo por su edición física, que viene con varias hojas. Caja al desnudo:
Shadows desembarca en la balda con varias hojas que elegir. Estas son las físicas que puedes empuñar:

- Juego en disco físico para PS5
- Caja y carátula estándar

- Juego en disco físico para PS5
- Contenido exclusivo de la Limited Edition
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