ANÁLISIS · EDICIÓN FÍSICA

Atención, chavalería, porque el sleeper hit que casi nadie vio venir en 2018 ha vuelto a por la revancha. Aggelos era aquel metroidvania cañí de pixel-art que olía a Zelda II y a los Wonder Boy de toda la vida, uno de esos juegos que compras de rebote en oferta y acabas jugando hasta las tantas. Aggelos 2 recoge el guante con una idea que le sienta de maravilla: dos mundos superpuestos, el reino de la luz de los ángeles y el reino de las sombras de los demonios, entre los que saltas con un chasquido para resolver puzles, esquivar trampas y abrir caminos que en un plano están cerrados a cal y canto y en el otro te invitan a pasar. El truco del parpadeo dimensional no es nuevo bajo el sol, pero aquí está cosido con mimo al diseño de niveles y a la exploración.
En lo jugable seguimos en terreno conocido y eso es una virtud: espada, saltos milimétricos, magias que desbloqueas y un mapa interconectado que te obliga a volver sobre tus pasos cuando pillas la habilidad de turno. El pixel-art de 16 bits es una gozada de colorido, con escenarios que cambian de paleta y de música según el reino en el que estés, y una banda sonora chiptune-moderna que se te queda pegada. Los jefes piden que aprendas patrones a la vieja usanza, sin florituras ni tutoriales que te lleven de la manita. Es directo, es artesanal y se juega con una sonrisa tonta de nostalgia.


¿Lo malo? Que juega tan sobre seguro que a ratos huele a visto. Si has mamado metroidvanias hasta el hartazgo, aquí no vas a encontrar la revolución que te vuele la cabeza: es más un homenaje pulido al género que una vuelta de tuerca. La dificultad baila entre lo justo y algún pico algo tramposo, y el backtracking, marca de la casa, se hará bola a quien no comulgue con ir y venir mil veces por el mismo pasillo. La historia es la excusa de siempre, funcional y poco más, contada con cuatro diálogos simpáticos.
Aun así, como capricho retro de sobremesa, Aggelos 2 cumple con nota. Es de esos juegos honestos que saben exactamente lo que son y no prometen la luna: exploración, secretos, mejoras y ese cosquilleo de abrir una puerta nueva. Y ojo, que aquí en Webby lo aplaudimos por partida doble porque sale en formato físico gracias a Meridiem el mismo día del lanzamiento, algo que en el indie de hoy es casi un milagro. Si te va el pixel bonito y los mapas con miga, échale el guante sin miedo. Los que busquen el nuevo mesías del género, a otra estantería.
Que un metroidvania indie de este tamaño llegue en cartón y disco ya es motivo de fiesta. Meridiem se ha currado la edición física para PS5 y Switch y aquí la abrimos con la lupa de siempre, sin hacerle la ola a nadie.
Edición física estándar a la venta para PS5 y Nintendo Switch de la mano de Meridiem (la versión de PC se queda en digital). De momento no consta ficha en Amazon.es, así que toca tirar de tienda especializada.

- Juego completo en formato físico
- Carátula pixel-art a todo color
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