
Olvídate del Bond cincuentón y trajeado de toda la vida. Aquí tienes a un James jovencito, con la chulería por las nubes pero sin galones, aprendiendo a ser el mejor agente del mundo a base de hostias (con elegancia, eso sí). Y los que firman el invento son los de Hitman, así que ya te puedes imaginar por dónde van los tiros.
Y van por el sitio bueno: niveles-sandbox que son auténticos relojes suizos llenos de rutas, disfraces, gadgets y mil maneras de cargarte (o esquivar) a medio mundo. Improvisar es la gracia, y cuando te sale la jugada maestra te sientes 007 de verdad. Vamos, que mola un puñao.


No todo es de matrícula: hay algún tramo de infiltración que se repite más de la cuenta, y si vienes muy quemado de juegos de sigilo, la fórmula no reinventa la pólvora. Pero el conjunto rezuma estilo por los cuatro costados: música de la que pone los pelos de punta, presentación de peli de domingo por la tarde y un prota con un carisma que te cae bien a la primera.
Veredicto a lo bestia: es el mejor arranque que podía tener una saga Bond en consola. Si te van el espionaje, los gadgets y sentirte un cabronazo con esmoquin, este es tu juego. Que empiece el espectáculo, señores.
Si lo tuyo es tener el juego completo metido en el disco y no depender de descargas obligatorias, pásate por nuestra [guía de discos de PS5](/guias/guia-ps5-juego-completo-en-el-disco).
Aquí IO Interactive se lo ha currado de verdad. Hay varias ediciones y, ojo, que algunas son para babear. Pasamos la lupa de espía:
IO Interactive cuida la caja tanto como el juego. Tres ediciones físicas para distintos niveles de fanatismo Bond:

- Juego base en formato físico
- Contenido de la edición Deluxe
- Skin Esmoquin Clásico

- Juego base con steelbook
- Art cards
- Réplica de máscara dorada
- Certificado de autenticidad

- Todo lo de la Coleccionista
- Réplica de la Golden Gun con peana
- Skins de armas y trajes extra
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